Y si los primeros signos del Alzheimer empiezan 20 años antes, en las arterias?
05/11/2025 | Salud
Nuevas investigaciones españolas revelan en un debate organizado por la Fundación Ramón Areces que el daño vascular puede anticipar el Alzheimer décadas antes de los síntomas. La demencia continúa siendo uno de los grandes desafíos de salud pública en España y en el mundo. A medida que la población envejece, crecen los diagnósticos de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer, una patología que se desarrolla de forma silenciosa durante años antes de que aparezcan los fallos de memoria. Sin embargo, nuevas líneas de investigación están revelando que este deterioro no empieza en el cerebro de manera aislada. Existen procesos previos que conectan la salud del corazón con la del cerebro. Con ese objetivo se celebró el debate "Prevención de la demencia: nuevas estrategias cerebro-corazón", organizado por la Fundación Ramón Areces y la Real Academia Nacional de Farmacia, retransmitido en abierto por YouTube. En él, tres investigadoras punteras presentaron resultados que están redibujando la forma de entender el origen de la enfermedad: Marta Cortés Canteli (Centro de Neurociencias Cajal, CSIC), María Pilar Martín Fernández (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, CNIC) y María Ángeles Moro (CNIC). La neurocientífica Marta Cortés Canteli presentó los últimos resultados del Estudio PESA-Brain, un proyecto pionero que sigue desde 2010 a más de 4.000 adultos de mediana edad, trabajadores del Banco Santander, inicialmente sin síntomas. El objetivo es comprender cómo las enfermedades cardiovasculares silenciosas —especialmente la aterosclerosis, el depósito de placas en las arterias— influyen en el cerebro. "El Alzheimer es una enfermedad multifactorial y —además de los depósitos de beta amiloide y tau o los factores genéticos— el componente vascular es clave", explicó. En esta línea, su equipo ha comprobado que la prevalencia del Alzheimer se triplica en personas con aterosclerosis, incluso antes de mostrar síntomas de pérdida de memoria. La investigación revela un dato inquietante: a mayor riesgo cardiovascular, menor metabolismo cerebral. Dicho de otro modo, el cerebro consume menos energía y empieza a funcionar peor mucho antes de que el deterioro cognitivo sea visible. La segunda intervención, a cargo de la investigadora María Pilar Martín Fernández, abordó el papel del sistema inmunitario en el envejecimiento cerebral. La neuróloga María Ángeles Moro centró la mirada en los casos de demencia que aparece después de un ictus. La conclusión fue unánime: la demencia no empieza en la vejez, sino décadas antes, mientras el daño cerebral se acumula lentamente y sin síntomas, mientras la persona lleva una vida aparentemente normal. Por eso, la prevención no puede plantearse cuando los síntomas ya han aparecido, sino que debe iniciarse en la mediana edad, entre los 40 y los 60 años. Las tres investigadoras coincidieron que esos años son el momento clave para aplicar las recomendaciones conocidas: cuidar la tensión y presión arterial, el azúcar en sangre, el colesterol, mantener un peso corporal saludable, realizar ejercicio físico y abandonar el tabaco. (Fuente: Noticias de Navarra)
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