Dupilumab, la terapia que los pacientes con EPOC en España siguen esperando
05/02/2026 | Salud
Sanidad mantiene sin financiar un tratamiento que reduce ingresos y urgencias en EPOC. Los pacientes denuncian el bloqueo a esta terapia biológica clave.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) convive desde hace años con una paradoja difícil de explicar. Es una de las enfermedades más mortales del mundo y la principal causa de muerte respiratoria en España, pero su tratamiento apenas ha avanzado en décadas. Tras la reciente decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos y Productos Sanitarios (CIPM), dependiente del Ministerio de Sanidad, de no financiar la única terapia biológica indicada actualmente para la EPOC, las organizaciones de pacientes han vuelto a alzar la voz para reclamar acceso a dupilumab, un fármaco que podría cambiar el día a día de miles de personas con la enfermedad no controlada.
Las asociaciones alertan de que este bloqueo mantiene a muchos pacientes atrapados en un “estancamiento clínico” que se traduce en más exacerbaciones, más ingresos hospitalarios y una peor calidad de vida. Y todo ello, subrayan, pese a que el mismo fármaco ya se financia en España para otras enfermedades respiratorias e inflamatorias, una diferencia que los pacientes viven como una clara desigualdad.
Una enfermedad grave con pocas alternativas
En la actualidad, las opciones terapéuticas para la EPOC se limitan básicamente a broncodilatadores y corticoides inhalados. Aun así, hasta el 50% de los pacientes continúa sufriendo exacerbaciones graves pese a recibir el tratamiento máximo disponible. Un dato que evidencia, según las asociaciones, la urgencia de incorporar nuevas herramientas terapéuticas.
Dupilumab es el primer anticuerpo monoclonal aprobado para la EPOC no controlada con inflamación tipo 2, un perfil presente en aproximadamente entre el 20% y el 40% de los pacientes. En este subgrupo concreto, la evidencia clínica demuestra que el tratamiento reduce las exacerbaciones en un 34%, con el consecuente impacto en calidad de vida de los pacientes y en la sostenibilidad del sistema sanitario.
“Este enfoque selectivo desmonta el argumento del impacto presupuestario inasumible. Al acotar el tratamiento exclusivamente a los pacientes donde la terapia es eficaz, se garantiza la eficiencia de la inversión pública”, señala Nicole Hass, portavoz de la Asociación Nacional de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (APEPOC).
El coste de no innovar
Desde las asociaciones insisten en que no financiar dupilumab no supone un ahorro real, sino un desplazamiento del gasto hacia partidas menos eficientes. Actualmente, los reingresos hospitalarios consumen hasta el 55% del presupuesto destinado a la EPOC. Frente a ello, el uso de esta terapia biológica logra reducir en un 38% las hospitalizaciones y las visitas a urgencias, aliviando tanto el sufrimiento de los pacientes como la presión sobre el sistema sanitario.
El malestar entre los pacientes se agrava al comprobar que dupilumab sí está financiado para otras indicaciones, como el asma grave, la dermatitis atópica o la poliposis nasal. “La EPOC está asociada a mayor mortalidad y más hospitalizaciones que el asma, dermatitis atópica o la poliposis nasal, enfermedades para las que el medicamento ya se encuentra actualmente financiado”, denuncia Hass. Por eso, no entienden el veto.
Mantener fuera a la EPOC genera, a juicio de las asociaciones, una discriminación difícil de justificar, más aún cuando otros países europeos ya han aprobado su financiación para esta indicación, mientras que España acumula más de un año y medio de espera.
A ello se suma la brecha entre la evidencia científica y la práctica clínica. Tanto las guías GOLD 2025 como las Guías GesEPOC 2025 incluyen este fármaco como una alternativa terapéutica necesaria para determinados perfiles de pacientes.
Por todo ello, las organizaciones de pacientes instan a un diálogo urgente entre administración, clínicos y asociaciones para desbloquear la financiación de la única innovación verdaderamente disruptiva en el área respiratoria en las últimas décadas. Para miles de personas con EPOC, concluyen, no se trata de un privilegio, sino de una oportunidad real de vivir mejor. (La Razón, 04/02/2026)
Volver